Fotos: Cortesía Aristides Ureña / Daniel Zuluaga
En el mapa del arte panameño hay nombres que trascienden la trayectoria y construyen un lenguaje visual capaz de revelar capas profundas de la realidad del país. Aristídes Ureña Ramos pertenece a esa categoría poco frecuente: la de los creadores que convierten la obra en memoria, en identidad y en permanencia.
Con más de medio siglo de trabajo sostenido, su recorrido ha atravesado continentes y escenarios donde su voz se ha consolidado con claridad. Desde la Bienal de Venecia hasta la de La Habana, junto a múltiples exposiciones en Europa —especialmente en Italia, donde desarrolló una parte crucial de su carrera—, Ureña ha tejido una obra que reafirma su origen. Su práctica dialoga constantemente con la memoria colectiva, con la cultura popular y con esa relación viva entre historia e identidad que define a Panamá.


En el territorio local, su obra adquiere otra dimensión: la de lo público, lo tangible, lo cotidiano. Intervenciones monumentales como La Conquista de la Soberanía en la Calzada de Amador o trabajos en espacios patrimoniales como la Catedral Basílica se integran al paisaje urbano como puntos de encuentro entre ciudad, historia y experiencia compartida.
Hay, además, una capa esencial en su legado: la formación. Desde su fundación, Ureña impulsa procesos que acercan el arte a nuevas generaciones como una herramienta de transformación. Esa vocación por compartir conocimiento amplía el alcance de su obra más allá del objeto artístico y la proyecta hacia el futuro.
Esa misma visión encuentra un nuevo formato en Ciudad Aristidiana: “La casa en riba al mar”, una experiencia inmersiva presentada en el marco de Pinta Panamá Art Week. Aquí, el lenguaje de Ureña se expande hacia lo sensorial, creando un espacio donde la obra se recorre y se habita.



La instalación propone una exploración sobre la cultura marina y las formas de habitarla desde la mirada de quienes pertenecen a ese entorno. Aparecen narrativas que emergen del vínculo con el mar: sus ritmos, sus símbolos y sus formas de vida. “La casa en riba al mar” se construye como un territorio reinterpretado, donde los signos y las estructuras visuales activan nuevas lecturas sobre lo cotidiano.
La propuesta abre una conversación sobre cómo imaginamos y construimos nuestros espacios, elevando lo cotidiano hacia nuevas estéticas que dialogan con nuestra manera de vivir.
En ese punto, la colaboración con Marjalizo adquiere una dimensión natural. La empresa ha venido desarrollando una visión donde el arte funciona como punto de partida para imaginar espacios que trascienden lo funcional. Proyectos como Euphoria y Alive, dentro del Art District de Panamá, responden a esa misma lógica: lugares concebidos con una sensibilidad estética clara, donde la arquitectura se construye con intención, detalle y una lectura contemporánea del entorno.



Más que integrar arte como elemento decorativo, Marjalizo lo asume como una fuente de inspiración para diseñar entornos con carácter, capaces de dialogar con la ciudad y de convertirse en parte de su paisaje. Esa afinidad con el lenguaje de Ureña —profundamente ligado a la identidad y a la forma en que habitamos nuestros espacios— hace que esta colaboración se sienta orgánica, casi inevitable.
Vive esta experiencia única abierta a todo público el próximo viernes 20 de marzo, de 7:00 p.m. a 8:30 p.m., en el Centro de Experiencias de Marjalizo, ubicado en el segundo nivel de Soho Mall.
Regístrate sin costo a través del enlace abajo. Capacidad limitada.



