Fotos:Daniel Zuluaga
La Feria Internacional del Libro de Panamá 2026 convirtió durante seis días a ATLAPA en un gran punto de encuentro para lectores, escritores, editoriales y representantes del mundo cultural. Living Panamá estuvo presente para acompañar una de las celebraciones literarias más importantes del país.
Del 25 al 30 de agosto, la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026 reunió una amplia oferta editorial junto con presentaciones de libros, conversatorios, talleres, firmas de autores y actividades educativas para públicos de todas las edades. Cada espacio permitió acercarse a nuevas voces, descubrir historias y participar en conversaciones sobre literatura, cultura y los temas que forman parte de nuestra sociedad.
Bajo el lema “La ruta de miles de historias”, esta edición tuvo al Canal de Panamá como invitado de honor, reconociendo su importancia histórica, cultural y humana. Su participación recordó que alrededor de esta gran obra también existen innumerables relatos sobre identidad, transformación, encuentros y experiencias que han contribuido a construir la historia del país.
La programación también abrió espacios para niños y jóvenes, escritores emergentes, profesionales del sector editorial y amantes de distintas expresiones artísticas. Esta diversidad convirtió la feria en una experiencia que trascendió la exhibición y venta de libros para consolidarse, una vez más, como un escenario de aprendizaje, intercambio y convivencia.
El equipo de Living Panamá estuvo presente recorriendo los diferentes espacios, descubriendo nuevas propuestas editoriales y compartiendo con autores, lectores y representantes del sector cultural. Nuestra participación reafirma el compromiso de la revista con la promoción de las iniciativas que enriquecen la vida cultural del país y ofrecen nuevas maneras de conocer Panamá.
Entre libros, conversaciones y encuentros, la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026 volvió a demostrar que la lectura continúa conectando generaciones, perspectivas y formas distintas de comprender el mundo. Cada pasillo abrió una ruta hacia nuevas historias y confirmó el valor de mantener vivos estos espacios para la cultura.


