Cartier presentó La Panthère en Ciudad de Panamá con dos encuentros que invitaron a descubrir la esencia de esta fragancia desde una mirada más sensorial y cercana. Sin estridencias, pero con la sofisticación que distingue a la Maison, la jornada permitió explorar un aroma que combina carácter, libertad y una elegancia muy actual.

Una mañana inspiradora
El día inició en Mai Mai con un brunch íntimo para prensa e invitados especiales. El ambiente tenía ese equilibrio perfecto entre calma y curiosidad: mesas cuidadosamente dispuestas, luz suave y la presencia del artista Jesús Avendaño-Kirisus, quien guió un taller de origami especialmente creado para la ocasión.


Lo interesante fue cómo esta actividad que en un principio causó mucha intriga se convirtió en una puerta para entender el espíritu de La Panthère: concentración, precisión, sensibilidad y un toque de intuición. Los asistentes no solo crearon figuras, también conectaron con la idea de una fragancia que se interpreta, se siente y se expresa de manera distinta en cada persona.
Una noche con ritmo y sofisticación
Al caer la tarde, el mismo espacio adoptó un tono completamente diferente. Mai Mai se transformó para recibir a los clientes VIP en un cóctel más vibrante, marcado por luces cálidas, conversaciones fluidas y un DJ set que acompañó la transición hacia una velada elegante pero moderna.
El momento más especial llegó con la presentación de Ida Mari. Su interpretación logró transmitir la fuerza, la profundidad y la presencia que inspiran a La Panthère, envolviendo a los asistentes en una atmósfera emocional que complementó a la perfección la experiencia olfativa.


La Panthère: una presencia que se descubre
Más que un lanzamiento, Cartier construyó dos experiencias que mostraron distintas facetas de la fragancia: la introspectiva, la creativa, la audaz y la sofisticada. La Panthère llega a Panamá como un aroma que no busca imponerse, sino acompañar, resaltar y revelar la personalidad de quien lo elige.
Una propuesta que confirma, una vez más, por qué el universo Cartier continúa evolucionando sin perder su sello atemporal.




