Fotos: Daniel Zuluaga
El verano panameño siempre trae consigo excusas para reunirse al aire libre, y el Sabor Panamá Fest, celebrado el 27 y 28 de febrero en el Parque Felipe Motta de Costa del Este, fue una de esas citas donde la comida se convierte en el verdadero punto de encuentro.
Llegué con la idea de probar un par de platos y terminé haciendo lo que probablemente hace todo el mundo en un festival gastronómico: caminar sin prisa entre los puestos, observando, preguntando y dejándome llevar por lo que se veía más irresistible. La gracia del evento está justamente en eso: poder recorrer, en pocos pasos, una muestra muy diversa de lo que hoy está pasando en la cocina panameña.




La comida sabe diferente acompañado
Había de todo. Mariscos, parrillas encendidas, propuestas veganas, reinterpretaciones de la cocina típica y, por supuesto, clásicos que nunca fallan como un buen sancocho. Muchas técnicas distintas conviviendo en un mismo espacio, reflejando esa mezcla de influencias que caracteriza a la gastronomía del país.
Ir con amigos, además, cambia completamente la experiencia. Cada uno pide algo distinto y la mesa termina convertida en una pequeña degustación improvisada donde todos prueban un poco de todo. Esa dinámica, casi espontánea, hace que el festival se sienta más como una celebración que como un simple evento gastronómico.
Mientras recorría los stands también me encontré con algunos proyectos que siempre disfruto ver en acción. Bollo Preñao, a quien también hemos entrevistado anteriormente, seguía atrayendo a una fila constante de curiosos y fanáticos. Y en el lado dulce de la historia, Pastry Boy, con su proyecto Pastry Nation, volvía a confirmar por qué sus creaciones generan tanta expectativa: postres creativos, impecables en su ejecución y, sobre todo, deliciosos.




¡Ellos saben a que sabe Panamá!
Uno de los momentos más especiales del festival fue el homenaje a tres figuras importantes de la gastronomía panameña: Cuquita Arias de Calvo, Fabien Migny, del restaurante Fabien Migny Bistro, y Ángel Martínez, de Restaurante Ángel. Cada uno, desde su estilo y trayectoria, ha contribuido a enriquecer la escena culinaria del país.
Para nosotros, ver a Cuquita Arias allí tuvo un significado especial. Tuvimos el privilegio de entrevistarla para la cuarta edición de Living Panamá Magazine, y verla en este contexto —rodeada de chefs, colegas y público que claramente la admira— fue un recordatorio del enorme legado que ha construido. Además, algo que siempre la distingue es la presentación de sus platos: verdaderas composiciones donde la tradición panameña se expresa con una estética impecable. Incluso en las imágenes del evento, sus preparaciones destacaban como pequeños espectáculos visuales que captaban inmediatamente la atención.


En una fiesta se come y se baila
La música también aportó mucho al ambiente. El sábado, Carlos Vallarino ofreció una presentación que levantó al público y terminó de darle al festival ese aire festivo que tanto se disfruta en verano. Más tarde, Ritmo Equis se encargó de subir aún más la energía y poner a bailar a buena parte del parque.




Al final, lo que queda claro después de recorrer el Sabor Panamá Fest es que la gastronomía panameña está viviendo un momento especialmente vibrante. No solo por la calidad de los platos, sino por la diversidad de ideas, técnicas y propuestas que hoy conviven dentro de una misma escena.
Y cuando todo eso se reúne en un parque, con música, amigos y el cielo abierto del verano, la experiencia termina siendo tan memorable como sabrosa. Definitivamente, es de esos eventos que dejan con ganas de volver a la próxima edición.



