La primera vez que fui a Playa Cambutal —hace más de 10 años— fue por recomendación de mi hermana. Ella sabía lo que yo busco en una playa: cero bocinas improvisadas ni música que compita con el mar. El trayecto —casi seis horas desde la ciudad— puso a prueba mi paciencia, pero bastó ver esa franja infinita de arena y el azul vibrante del Pacífico para entender que el viaje era parte del ritual. Cambutal no se descubre con prisa; se conquista kilómetro a kilómetro.
Volví hace menos de un año y encontré algo que pocas playas logran: crecimiento sin pérdida de esencia. La oferta turística se ha expandido con inteligencia, pero la magia sigue intacta. El mar continúa marcando el ritmo y el cielo conserva ese azul que parece no tener borde. Es el tipo de lugar que, incluso en pleno carnaval, te permite vivir cuatro días de celebración sin renunciar a la calma.
En esta nota quiero invitarte a hacer un recorrido por este pedacito de cielo que esconde mucho más de lo que vemos en redes sociales. Una perspectiva honesta de por qué, para mí, esta playa es un infaltable del verano panameño.




Gastronomía y hallazgos inesperados
En lo gastronómico, Cambutal sorprende. En Pizzería Madera, el horno de leña dicta las reglas: masa auténtica, ingredientes frescos y una cerveza artesanal para acompañar el atardecer. Nada de excesos urbanos; aquí la simplicidad es sofisticación.
Muy cerca, Kambute ofrece desayunos deliciosos, café de especialidad y una terraza coqueta donde las mañanas se alargan sin culpa. Y si la idea es elevar la experiencia, el Local Cambutal Market tiene todo para armar una velada frente al mar: vinos, jamones curados, quesos, vegetales frescos y pequeños lujos que transforman cualquier noche en algo memorable.
Cambutique, es ese lugarcito que no pensabas que ibas a necesitar, pero que las «sirenas» que lo administran, saben que hará de tu estadía algo memorable. Desde postales y prints de artistas locales hasta vestidos de playa, joyas y una variada cava, esta boutique es una cajita llena de recuerdos que puedes llevar devuelta a la ciudad.




Si no encuentras hospedaje durante carnaval, no descartes el plan. Cambutal recibe a los visitantes con la misma hospitalidad, incluso para escapadas de día. La comunidad está especialmente activa en esta temporada y siempre hay algo sucediendo entre cafés, atardeceres y encuentros espontáneos.
Vale la pena revisar el mural de eventos en Local Market para conocer la cartelera de la semana. Y si escuchas que en Finca Cambutal aparece el “DJ residente” de la playa, no te sorprendas: aquí el ritmo no viene de una tarima, sino del mar.»
La sorpresa mayor fue descubrir espacios que hablan de comunidad y visión. COLECTIVA, un coworking pensado para talleres y encuentros, demuestra que incluso el viajero remoto tiene un lugar aquí —aunque seamos honestos, nadie viene a Cambutal con ganas de trabajar.
En The Hill, hotel que reseñamos en nuestra cuarta edición en “Cambutal de Ensueño”, ahora funciona un taller de cerámica, donde crear con las manos se convierte en recuerdo tangible. Y para quienes buscan aventura, Azuero Adventures propone cabalgatas al atardecer y rutas hacia cascadas escondidas que parecen salidas de un secreto bien guardado.





El lujo es esencial
Mi ritual favorito, sin embargo, es el amanecer. Levantarme temprano, caminar por la orilla y ver cómo el sol se abre paso sobre el Pacífico tiene algo de ceremonia íntima. Es un instante fugaz, casi secreto, donde uno se siente pequeño ante la inmensidad y, al mismo tiempo, profundamente privilegiado. Cambutal tiene esa capacidad: recordarte que el lujo verdadero no siempre hace ruido.
Si este carnaval estás considerando escapar del jolgorio tradicional, Cambutal ofrece otra forma de celebrar: cuatro días de mar abierto, buena mesa, conversaciones largas y cielos encendidos al atardecer. Para una guía más detallada de hospedajes y “must”, puedes volver a nuestro artículo “Cambutal de Ensueño” en la cuarta edición de Living Panamá. Yo, por mi parte, solo puedo confirmar algo: hay lugares que se visitan… y otros como Cambutal que se quedan contigo para siempre.



